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Desde otoño de 2006, en Cataluña llevamos muchos meses con ausencia de precipitaciones importantes en las cabeceras de los ríos, que sólo han registrado precipitaciones muy escasas, por debajo de los 10 litros por metro cuadrado. Esto hace que esta sea la peor sequía que hemos padecido en nuestro país desde los años 1944 y 1953.
Esta situación dificulta de forma importante el correcto suministro de agua a los diferentes usuarios del recurso y obliga a priorizar, en cumplimiento de la ley, el abastecimiento doméstico en el conjunto de la población catalana.
En la situación actual, y de acuerdo con lo que determina la entrada en vigor del escenario de excepcionalidad de nivel 2 previsto por el Decreto de Sequía, los usos afectados por las restricciones, es decir, aquellos en los que no se puede utilizar agua potable, son:
El decreto prevé que si la capacidad máxima de los embalses se sitúa por debajo del 20 % se puede activar el escenario de emergencia y tomar medidas para garantizar el abastecimiento de agua al conjunto de la población.
No obstante, debe dejarse muy claro que la entrada en situación de emergencia no comporta cortes domiciliarios inmediatos y que se prevén todo tipo de medidas para evitarlos.
De hecho, con la aplicación del conjunto de medidas adoptadas por la Generalitat y para el ámbito local, el riesgo de cortes de agua se retrasa al máximo. Asimismo, se espera que las lluvias permitan recuperar las reservas antes de tomar esta medida excepcional, que, debe insistirse en ello, sólo se aplicaría en el caso estrictamente necesario.
Todos los gestos son bienvenidos para hacer frente común a la sequía:
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